Presencia ejecutiva: Controlar las expresiones faciales

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4–7 minutos

“Tratá de sonreír menos, perdés seriedad cuando sonríes mucho en la reunión”, “sos muy joven y sonreír mucho te hace ver junior”. Escucho estos consejos hace años. Cuando empecé a trabajar en consultoría, a los 23 años, siempre me veía más joven de lo que era, y mis compañeros mostraban cierta preocupación cuando íbamos a reuniones con Directores de Recursos Humanos.

No entendía el consejo; siempre sonreía, ¿por qué tenía que dejar de hacerlo? No sentía que los clientes estuvieran incómodos; al contrario, era muy habitual que las conversaciones fluyeran de forma agradable, entráramos en confianza rápidamente y que, incluso, a los pocos minutos me llamaran “Caro”.

Pensé que eso era algo bueno. Sin embargo, cuando hacían una pregunta compleja, dejaban de mirarme a mí. Cuando pedían una reunión con un accionista o socio del exterior para explicar el contexto geopolítico, eran reticentes a que yo la facilitara. Si íbamos a encarar un proyecto complejo, dudaban de que yo lo liderara.

Al principio me ofendía lo que entendía como una puesta en duda de mis capacidades. No me conocían, ¿por qué dudaban de que yo fuera la mejor persona para el trabajo? Tampoco conocían a mi compañero, ¿por qué le pedían a él que facilitara la reunión o liderara el proyecto?

Pensé en los sesgos o preconceptos que las personas podían estar haciéndose sobre mí y recordé una de mis primeras clases de actuación, en la que me apodaron “la chica Cris Morena”. No me conocían, pero algo de lo que yo transmitía y lo que ellos proyectaban los hizo llegar a esa impresión. Empecé entonces a prestar más atención a lo que estaba haciendo en esas reuniones, a qué estaba llevando a ellas. A cada reunión, sin falta, llevaba una gran sonrisa, gestos de asentimiento a medida que la persona hablaba y abría mucho los ojos cuando el interlocutor comentaba que se había sorprendido con algo. En general, resultaba agradable para la otra persona, la llevaba a abrirse y a conversar a sus anchas, sintiéndose validada en su relato. Hasta ahora todo suena bien; el problema es que mi rol funcionaba como un partener conformista cuando mi verdadera función era la de desafiar el status quo.

Para desafiar el status quo es fundamental no solo contar con el conocimiento para hacerlo, sino también acompañar al cliente en el proceso lógico, a fin de sumar una perspectiva que antes de esa conversación no tenía. No se necesita complacencia, sino desafío asertivo.

Darme cuenta de esto no implicó que, a partir de ese momento, cada conversación fuera “a cara de perro”, sino que intento ser lo más neutra posible para ser fiel a mi rol. Sonrío porque así soy, pero lo hago de forma un poco más medida. Evito asentir todo el tiempo y lo hago solo en momentos justos; tampoco acompaño la sorpresa del interlocutor, sino que lo escucho atentamente durante su proceso reflexivo.

Carol Kinsey Goman desarrolla un enfoque muy poderoso en su libro The Silent Language of Leaders: How Body Language Can Help–or Hurt–How You Lead. La autora plantea cómo la comunicación verbal y la no verbal son clave a la hora de asegurar un mensaje y, ante el conflicto entre ambos, prima el entendimiento de la comunicación no verbal. Es decir, que en una reunión en la que se estaba hablando de un tema muy delicado, si sonreía mucho, podía dar la impresión de que me estaba burlando de la situación o no me la tomaba en serio.


El Lenguaje Corporal Ayuda y Perjudica

Cómo puede ayudar el lenguaje corporal
  • Generar credibilidad y confianza: Las señales no verbales pueden establecer la confianza y la fiabilidad de un líder al principio de una interacción. Una postura amplia, las rodillas relajadas y el peso centrado hacen que una persona parezca más sólida y segura de sí misma.
  • Mejorar la comunicación: Usar el lenguaje corporal estratégicamente puede hacer que el mensaje de un líder sea más impactante. Por ejemplo, sonreír al hablar puede mejorar la comunicación.
  • Influir en las negociaciones: Comprender y utilizar el lenguaje corporal puede proporcionar una ventaja no verbal en las negociaciones, ayudando a los líderes a comprender mejor a sus contrapartes y a respaldar su postura.
  • Conectar globalmente: El lenguaje corporal básico suele ser universal, arraigado en el sistema límbico del cerebro, lo que puede ayudar a los líderes a conectar con equipos diversos y globales.
Cómo puede perjudicar el lenguaje corporal
  • Crear desajustes: Cuando el lenguaje corporal de una persona contradice sus palabras, las personas tienden a creer el mensaje no verbal. Por ejemplo, cruzar los brazos al decir «bienvenido» puede hacer que parezca poco confiable.
  • Socavar un mensaje: Pequeños gestos no verbales inconscientes pueden sabotear los esfuerzos para comunicarse eficazmente.
  • Demostrar falta de confianza: Una mala postura o gestos nerviosos pueden proyectar una falta de certeza, incluso si las palabras del líder son seguras.

Es fundamental que, a fin de proyectar la presencia ejecutiva que buscamos desarrollar, seamos conscientes de lo que estamos comunicando a nivel verbal y no verbal en nuestras interacciones.

“…body language is in the eye of the beholder. The impact of your nonverbal communication lies in what others believe you intend and how that perception guides their reactions.”

Si te interesa conocer más sobre este tema te recomiendo algunos recursos para que explores:

Los líderes, tanto inspiradores como experimentados, han sido capacitados para gestionar su comunicación de liderazgo de muchas maneras importantes. Sin embargo, todos sus esfuerzos por comunicarse eficazmente pueden verse frustrados incluso por los gestos no verbales más insignificantes, como la forma en que se sientan en una reunión de negocios o se suben al podio durante una conferencia. En El lenguaje silencioso de los líderes, Goman explica que el espacio personal, los gestos físicos, la postura, las expresiones faciales y el contacto visual transmiten más que las palabras y, por lo tanto, pueden utilizarse estratégicamente para ayudar a los líderes a gestionar, motivar, liderar equipos globales y comunicarse con claridad en la era digital.

Se basa en convincentes investigaciones psicológicas y neurocientíficas para mostrar a los líderes cómo ajustar su lenguaje corporal para lograr el máximo impacto. Se destaca como el único libro que aborda específicamente cómo los líderes pueden usar el lenguaje corporal para aumentar su efectividad.

Avatar de Carolina Laudani

Sobre el autor

Carolina es consultora en desafíos de talento organizacional hace casi 15 años. Con amplia experiencia en múltiples industrias y países de la región y el mundo, se enfoca en el desarrollo de abordajes que conecten los procesos hard y soft de talento en organizaciones escribiendo sus primeros capítulos en materia de personas.

Carolina es Licenciada en Marketing con orientación digital y cuenta con especializaciones en Análisis Organizacional, Design Thinking para la Innovación, Pensamiento sistémico y Prospectiva Estratégica.

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